El Dongfeng Box es uno de esos coches que te subes sin grandes expectativas… y eso, curiosamente, juega a su favor. Porque no intenta impresionarte desde el primer segundo, pero sí te va ganando a medida que empiezas a rodar.
Desde los primeros metros deja claro cuál es su terreno: la ciudad. Todo resulta sencillo y relajado. La posición de conducción es cómoda, los mandos están más o menos donde esperas encontrarlos y la sensación general es la de un coche fácil de llevar.
La suspensión no busca firmeza ni deportividad, está claramente afinada para el día a día, y eso hace que conducirlo sea cómodo incluso cuando el asfalto no acompaña.
A esto se suma un consumo real muy contenido. En ciudad gasta poco de verdad, sin necesidad de conducir con excesiva delicadeza. Simplemente conduces… y el coche responde.
En ciudad gasta poco de verdad!

Sensaciones al volante
La posición de conducción alta da sensación de control absoluto, casi todo está a mano, y la visibilidad hacia delante y hacia los lados es muy buena, lo que ayuda a moverse con confianza entre coches, peatones y bicicletas.
Los 95 CV no impresionan en cifras, pero en el día a día te olvidas de que estás al volante de un eléctrico compacto “económico”.
La suspensión blanda está claramente pensada para la ciudad: absorbe baches, badenes y calles mal asfaltadas sin transmitir golpes secos al interior. Esto hace que la conducción sea cómoda, relajada y nada cansada, incluso en recorridos con bastante tráfico o pavimento irregular.
La frenada regenerativa, que se configura desde la pantalla táctil en Débil, Medio y Fuerte, añade otro nivel de control.
En «Débil» apenas sientes resistencia al levantar el pie. En «Medio», la desaceleración ya se nota y te permite jugar con la velocidad sin tocar el freno. Y en «Fuerte», el coche frena con fuerza suficiente como para moverse prácticamente con un solo pedal. Aunque en todos los niveles hay un pequeño retardo al iniciar la recuperación, es algo a lo que te acostumbras rápido y que, con un poco de práctica, se vuelve casi natural.
La dirección es ligera y cómoda para maniobras en ciudad, aunque pierde precisión en carretera. Aun así, en calles estrechas, rotondas y aparcamientos urbanos se maneja con facilidad.
Activando el «modo Sport», el Dongfeng Box gana respuesta de aceleración y la dirección se siente más directa, dando la sensación de que el coche “despierta” justo cuando lo necesitas.
Se nota que el diseño urbano está cuidado: radio de giro generoso, tamaño compacto que permite aparcar en plazas ajustadas y una sensación general de coche que se desenvuelve sin esfuerzo entre el caos de la ciudad, algo que no todos los eléctricos de este segmento consiguen.

Autonomía
Cuando salimos de la ciudad, la historia cambia un poco, pero sin sorpresas desagradables.
En carretera secundaria y autopista, el motor de 95 CV es suficiente para moverse, pero no esperes aceleraciones que te peguen al asiento. Las aceleraciones son correctas, pero con cierto retardo, especialmente si dejas el coche en modo «Eco» o «Cómodo». Esto significa que en adelantamientos largos hay que planificar un poco más la maniobra y anticiparse un poco más.
El modo Sport vuelve a ser el aliado: el acelerador responde más rápido y la dirección se siente más firme, lo que hace que las vías rápidas y rotondas grandes sean más controlables y seguras. Eso sí, la dirección sigue siendo ligera y con algo de holgura, un detalle que hay que aceptar si vienes de coches europeos más rígidos.
La autonomía real también sorprende para su tamaño y batería. En ciudad y recorridos mixtos ligeros, es fácil mantenerse entre 12 y 14 kWh, traduciéndose en 300km de autonomía, lo que te da una sensación de tranquilidad sobre lo que puedes recorrer sin quedarte corto.
En autopista, a 120 km/h, los consumos suben a 17-20 kWh, dejando una autonomía real de unos 200 km.
No es un coche para viajes largos diarios, pero sí suficiente para escapadas de fin de semana o desplazamientos urbanos interconectados.
En cuanto a la carga, el Dongfeng Box se comporta de manera lógica dentro de su segmento: en carga rápida, alcanza un 20-80% en unos 30 minutos, y en alterna se adapta bien al tipo de contrato que tengas, aunque hay curiosidades, como que la potencia de carga máxima depende de si las puertas están bloqueadas o abiertas. Pequeños detalles que muestran que, aunque es un coche urbano pensado para la practicidad, hay que conocerlo un poco para sacarle el máximo partido.

Interior y confort
Una de las cosas que sorprende del Dongfeng Box es lo amplio y cómodo que se siente por dentro, sobre todo si tenemos en cuenta sus 4 metros de largo.
La sensación de espacio es mayor de lo esperado: la distancia hasta el techo y entre filas permite que pasajeros de talla media-grande viajen sin agobios.
Los asientos delanteros son cómodos y funcionales, con el del conductor eléctrico, ventilado y calefactado como punto destacado; el del acompañante, sin embargo, carece de estas funciones, algo que sorprende en un coche tan moderno.
Detrás, las plazas tienen bastante espacio para las piernas, aunque la bancada algo corta puede incomodar a personas altas en trayectos largos. Los cinturones son regulables, pero solo hay dos reposacabezas completos, así que el confort para tres adultos en la fila trasera no es óptimo.
Aun así, para familias pequeñas o uso urbano, el Box cumple de sobra.
El maletero ofrece 326 litros, suficiente para el día a día, con la posibilidad de ampliar hasta 945 litros si abatimos los asientos. Eso sí, la ausencia de respaldo partido limita un poco la flexibilidad en la carga, así que hay que planificar qué llevamos si necesitamos transportar bultos largos y pasajeros a la vez.
En cuanto a calidad y diseño, el interior combina crema, gris y negro con materiales muy agradables al tacto y algunos detalles curiosos, como zonas acolchadas con efecto capitoné en el salpicadero y reposabrazos, que le dan un toque distinto.
A nosotros, particularmente nos ha parecido un pelín hortera. Pero a nuestras mujeres e hijas, en cambio, les ha encantado el acabado.
La pantalla central de 12,7 pulgadas domina el salpicadero y permite gestionar multimedia, climatización y ayudas a la conducción. Su interfaz puede parecer simpática al principio, pero es otra horterada y resulta poco práctica: para usar Apple CarPlay o Android Auto hace falta un módulo adicional o conectar el móvil mediante modo espejo, algo que obliga a tener el móvil siempre encendido y no siempre es cómodo. Y las traducciones literales de los menús de pantalla también dejan bastante que desear.
Equipamiento y precio
Una de las cosas más llamativas del Dongfeng Box es que, por el precio al que se mueve, viene muy bien equipado de serie.
No estamos hablando de un coche pelado para ahorrar unos euros, sino de uno que sale al mercado con un elenco de ayudas a la conducción y comodidades que esperan muchos conductores hoy en día: control de velocidad adaptativo, mantenimiento de carril, asistente en atascos, cámara de 360 grados y detector de fatiga, entre otras.
El asiento del conductor con ajustes eléctricos, ventilación y calefacción es un detalle de confort que no se ve normalmente en rivales de este rango, especialmente cuando el coche completo no suele costar mucho más.
El climatizador automático, la tapicería de cuero sintético y la carga inalámbrica para el móvil también ayudan a sentir que estás ante un coche moderno y bien pensado para el día a día.
En un segmento en el que muchas veces tienes que pagar extras para obtener estos sistemas, aquí están incluidos desde el principio. Eso da sensación de coche completo y sin sorpresas en el precio final.
Sin embargo, no todo es perfecto. Algunos elementos que podrían mejorar la experiencia, como un sistema multimedia más intuitivo o funciones más avanzadas de conectividad sin accesorios adicionales, siguen dejando claro que este coche ha llegado con algunas soluciones funcionales pero poco refinadas para el gusto europeo.
Vamos al precio, aquí es donde el Box resulta especialmente interesante: antes de ayudas, su coste ya es competitivo dentro del segmento de compactos eléctricos.
Con los descuentos y las subvenciones actuales, la cifra final se coloca en un rango de 16.000 € que hace que muchos se planteen seriamente si otros modelos nacionales o europeos compiten de verdad en relación calidad-equipamiento-precio.
Es un punto fuerte que no se puede obviar: un coche muy completo por lo que cuesta.
En definitiva, el Box no busca ganar ninguna puntuación perfecta en equipamiento, pero ofrece mucho de serie, algo que lo convierte en una opción muy atractiva para quien valora comodidad, ayudas modernas y un enfoque práctico antes que un catálogo interminable de extras pagados aparte.

Lo que no nos ha convencido
Aunque ya hemos destacado que el Dongfeng Box tiene muchos argumentos a favor, hay una serie de detalles que, en el uso diario, restan puntos a la experiencia y conviene conocer antes de tomar una decisión.
El primero tiene que ver con el sistema multimedia y la conectividad. La interfaz no es especialmente intuitiva y, para disponer de funciones habituales como Apple CarPlay o Android Auto, es necesario recurrir a accesorios adicionales. Funcionar, funciona, pero la sensación es más la de una solución improvisada que la de un sistema bien integrado. A esto se añaden las traducciones literales de los menús, que en algunos casos no son del todo claras y transmiten la impresión de un software aún poco adaptado al mercado europeo.
Otro aspecto mejorable son los avisos acústicos de los sistemas de asistencia. Es cierto que se pueden desactivar, pero el coche no guarda esa configuración. Cada vez que te vuelves a montar, todas las alarmas vuelven a estar activadas, lo que puede resultar especialmente molesto para quienes prefieren personalizar el coche a su manera y olvidarse del tema.
En cuanto a las pantellas, echamos en falta una regulación automática del brillo. Tanto la instrumentación como la pantalla central mantienen el mismo nivel de brillo, lo que puede resultar incómodo cuando anochece o se circula con poca luz.
En el apartado de usabilidad, hay decisiones difíciles de entender. Algunas funciones básicas, como el encendido de la luz antiniebla, solo se pueden activar desde la pantalla central. Esto obliga a apartar la vista de la carretera justo en situaciones de baja visibilidad, cuando menos debería distraerte el coche.
El asiento del acompañante también se queda claramente un escalón por debajo del del conductor. No es eléctrico ni dispone de calefacción o ventilación, algo que desentona teniendo en cuenta el nivel de equipamiento general del coche, y que se nota especialmente si se viaja acompañado de forma habitual.
En la parte trasera también vemos ciertas carencias. Los asientos se abaten en una sola pieza, lo que limita bastante la versatilidad del maletero, y además no hay tomas USB ni puertos de carga, un detalle que hoy en día se da casi por hecho, incluso en coches urbanos.
También hay pequeños detalles de uso diario, como el mando de regulación de altura de los faros, que está demasiado escondido y no resulta nada intuitivo de localizar. El volante, por su parte, solo se regula en altura, sin ajuste de profundidad, lo que puede dificultar encontrar una postura de conducción cómoda para todo tipo de conductores. Y, como curiosidad poco práctica, la llave física de emergencia no va integrada en el mando, algo que hoy en día ya no se espera en un coche de este tipo.
Por último, en situaciones de humedad o frío, el desempañado de los cristales del conductor y del acompañante no es todo lo rápido que cabría esperar. La ubicación y orientación de los difusores de aire hace que el proceso sea más lento de lo deseable, justo cuando más se agradece una visibilidad clara desde el primer momento.
¿para quién es el Dongfeng Box?
El Dongfeng Box no es un coche que intente aparentar lo que no es. No busca emociones fuertes ni sensaciones deportivas, pero tampoco juega a ser un eléctrico barato sin alma. Es un coche pensado claramente para la ciudad, cómodo, amplio por dentro, bien equipado con acabados premium y con un consumo real muy contenido. En ese terreno, cumple y sorprende.
Ahora bien, también hay que decirlo claro: no es un coche para todo el mundo. Si vienes buscando una dirección precisa, respuestas inmediatas al acelerador o una experiencia de conducción más “europea”, aquí vas a notar concesiones. El sistema multimedia, algunos ajustes de chasis y ciertos detalles de conectividad todavía tienen margen de mejora. Nada grave, pero conviene saberlo antes de comprarlo.
Donde el Box gana muchos puntos es que por el precio al que se mueve, ofrece más equipamiento premium que muchos rivales directos, un interior más amplio de lo esperado y una autonomía real que encaja perfectamente con un uso urbano y periurbano.
Es un coche lógico para quien quiere dar el salto al eléctrico sin complicarse la vida y sin dejarse un dineral en extras.
En resumen: si tu día a día es ciudad, trayectos cortos y alguna escapada puntual, y valoras comodidad, silencio y eficiencia por encima de todo, el Dongfeng Box tiene mucho sentido. Si buscas sensaciones puras al volante, probablemente haya opciones más apropiadas… y también más caras.

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